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Efecto Residual
Residualidad o efecto residual de los insecticidas
 
El efecto residual corresponde al tiempo que un pesticida permanece activo y con capacidad de eliminar o impedir el aumento de una plaga, el tiempo que es capaz de seguir actuando y controlando una plaga una vez que ha sido aplicado.
 
Los insecticidas muy raramente son aplicados en su forma pura, por lo general se encuentran disponibles como formulaciones, las que han sido adaptadas a los requerimientos de los distintos métodos de aplicación. Los Insecticidas residuales para aspersión generalmente son del tipo Polvo Mojable (PM), Concentrado emulsionable (EC) y Suspensión concentrada (SC). Normalmente los polvos mojables y la Suspensión Concentrada tienen un efecto residual mayor, excepto en superficies no absorbentes donde la efectividad y persistencia de los tres tipos de formulación es similar. 
 
Los pesticidas empleados actualmente en control de plagas urbanas, normalmente Piretroides como Cipermetrina, Deltametrina, Permetrina, poseen un efecto residual de que va de los 60 a 90 días para EC y de 120 días o más para PM aplicados en paredes de adobe para el control de mosquitos (Fuente: OMS). Sin embargo en la práctica esta capacidad del producto puede varias por varios factores, por lo general relacionados con la “retención” del producto o su “inactivación”.
 

 

Entre estos factores destacan el tipo de superficie sobre la que aplica en relación a su porosidad, la cantidad de materia orgánica o grasa existente en una superficie debido al enlace que se produce con el insecticida, reduciendo su disponibilidad, de ahí la importancia de las condiciones de aseo de la superficie. Otros factores que pueden afectar al insecticida en este sentido son la temperatura, la humedad, la luz (UV) y corrientes de aire.
 
Generalmente el control de insectos depende más del efecto residual del insecticida que de la aplicación directa sobre el insecto. En términos de residualidad, la interacción entre el insecticida y la superficie donde se aplica tiene gran importancia sobre el comportamiento del insecticida dado que los insecticidas residuales son aplicados a en una gran variedad de superficies que pueden dividirse en porosas y no porosas y sus intermedios.    
 
Ejemplos de superficies porosas son el concreto, madera en bruto, paneles de yeso, papel y plástico. Por otro lado superficies no porosas serían el vidrio, cerámicos, y acero inoxidable, mientras que ejemplos de superficies semiporosas son superficies pintadas con látex, cubiertas vinílicas, superficies esmaltadas y formalita.  
 
 



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